Yo no sé vosotras, pero yo cuando digo que estoy depre, es decir más bien harta, me voy a una perfumería a comprarme lo último que la ciencia ha creado en cremas para la cara, para el cuello, para el contorno de ojos (patas de gallo), el contorno de labios, para el escote, para celulitis localizada (cartucheras) , para afinamiento de rodillas, para descongestión de piernas, para reafirmarme toda en general y cuando llego a casa me encierro en el cuarto de baño a leerme todas las partituras y a enterarme y a creerme todo lo que las cremas van a hacer por mí. Nunca es para tanto, pero ésto es como los Reyes Magos , mientras lo descubres, ¡Cuánta ilusión! . Al final todas sabemos que la batalla está perdida, pero habrá que luchar, digo yo, ya nos dijeron que las chicas somos guerreras.
Pero últimamente he hecho otro descubrimiento, nada que ver con aquello de quitarnos el sujetador para sentirnos libres, yo no me lo quito y me he siento profundamente libre, he disfrutado cuando me lo han quitado o arrancado a lo bestia, que de todo ha habido, y además no se me han caido las tetas, y es salir sin bragas y con falda; con pantalón no tiene gracia, no entra el fresco, y sin que nadie lo sepa... Ahora sí que te sientes guerrera, pues las cremas, por fin han hecho su efecto, eres la mejor del mundo y no hay quien pueda contigo porque tú ya sabes más, puedes fascinar a cualquier hombre a poco que comparta tu secreto; tú eliges al hombre y el momento. ¿Qué aún no lo has probado? Vete ahora mismo a hacer la compra al super sin ellas y estarás en la cola de la carne con otra cara, llevarás el carrito con otro garbo, pisarás por el pasillo de la lejía como una diosa, mirarás el precio del aceite con los ojos entornados y cuando compres algo que a él le gusta, sentirás palpitaciones. Al llegar a casa puedes volver a ponértelas, ya eres otra y habrás entrado en el clan de las sin bragas. Pásalo!.